Individuos en diferentes comunidades han pensado sistemáticamente desde hace cientos de años. La forma de ver la realidad y abordar sus problemas que se conoce contemporáneamente como pensamientos sistémico tiene sus orígenes en el siglo XX. Estos se remontan al trabajo de autores como Norbert Wiener, Alexander Bogdanov, Ludwig von Bertalanffy y Jay Forrester. Los inicios del pensamiento sistémico se asocian con frecuencia a una respuesta de pensadores de diversas disciplinas a las limitaciones del pensamiento científico tradicional que prevalecía en ese entonces para el estudio del mundo, de la sociedad y de las organizaciones.

Durante su desarrollo el pensamiento sistémico se ha ocupado de temas como la organización, la integridad de los sistemas y el holismo, el control y la comunicación, las propiedades emergentes, la teoría de las jerarquías, la interconectividad y las relaciones entre las partes de un sistema y el todo. Actualmente existe una gran riqueza de enfoques sistémicos que el grupo TESO se encarga de estudiar y aplicar. Entre estos enfoques se encuentran la cibernética organizacional, la dinámica de sistemas, el pensamiento crítico, el pensamiento flexible de sistemas, entre otros.

En las últimas décadas se ha evidenciado una convergencia de intereses de investigación de una amplia gama de disciplinas, incentivada por la apreciación de una gran clase de “sistemas complejos”, propios de dominios tanto naturales como sociales. Estos “sistemas” tienden a mostrar un sorprendente grado de similitud a pesar de sus composiciones claramente distintas. Aunque la definición precisa de “complejidad” todavía está abierta a debate, existe suficiente consenso en torno al hecho de que los sistemas complejos son aquellos que muestran propiedades estructurales o dinámicas que emergen colectivamente de la interacción de numerosas partes que lo componen.